35.597 es la cifra de la vergüenza, cifra que se corresponde a las muertes de personas
que han intentado llegar a Europa y que han sido contabilizadas desde el 1993 hasta
mayo del 2018 por la agencia United for Intercultural Action. La mayoría de las muertes
han sido en el Mediterráneo. Se calcula que solo una tercera parte de las muertes están contabilizadas.

Ante este drama, deicídí mirar a los ojos a personas que han huído de la guerra en Siria,
del terrorismo presente casi cada día en paises como Afganistan, Pakistán o Irak.
Personas que han huído perseguidos por sus gobiernos de países como Irán o Turquía.
Y que se encuentran atrapados en un país de paso. Seres humano que huyeron del Congo
por culpa de la guerra del Coltan. Adolescentes subsaharianos que caminaron durante
años desde sus países de origen hasta llegar al nuestro, pasando por el infierno que viven
en Marruecos, para poder hacer el último tramo en patera dond algunos de ellos vieron
morir a familiares o amigos. Adolescentes que llegaron desde Senegal, Guinea Conakry,
Mali, Nigería, Ghana o Costa de Marfil.

Decidí mirarles a los ojos y ponerles un rostro, para que dejen de ser solo una cifra.